Hoy 27 de septiembre Meat Loaf habría cumplido 79 años. Nacido en Dallas en 1947, construyó una carrera difícil de confundir con cualquier otra: una voz enorme, interpretaciones llevadas al límite y una puesta en escena que acercó el rock al teatro sin perder su fuerza. Su exceso nunca fue un accesorio; terminó convirtiéndose en parte de su identidad artística.

Nacido como Marvin Lee Aday y más tarde conocido legalmente como Michael Lee Aday, el mundo terminó llamándolo simplemente Meat Loaf. Aquel nombre terminó siendo inseparable de un personaje artístico construido desde el exceso, el drama y una intensidad que no necesitaba pedir permiso.

El punto de quiebre llegó en 1977 con Bat Out of Hell, la monumental colaboración con el compositor Jim Steinman y el productor Todd Rundgren. Canciones como “Bat Out of Hell”, “Paradise by the Dashboard Light” y “Two Out of Three Ain’t Bad” ayudaron a convertir el álbum en uno de los discos más vendidos de la historia, con ventas estimadas en más de 40 millones de copias en todo el mundo.

Más de quince años después volvió a demostrar que su historia estaba lejos de terminar. Bat Out of Hell II: Back Into Hell llegó en 1993 y produjo “I’d Do Anything for Love (But I Won’t Do That)”, el único número uno de Meat Loaf en el Billboard Hot 100 y la interpretación que le dio el Grammy a Mejor Interpretación Vocal Masculina de Rock. Su alianza con Steinman creó un lenguaje propio: canciones enormes sobre amor, deseo y desengaño interpretadas como si cada una fuera el acto final de una obra.

Discografía de Meat Loaf:
Bat Out of Hell – 1977
Dead Ringer – 1981
Midnight at the Lost and Found – 1983
Bad Attitude – 1984
Blind Before I Stop – 1986
Bat Out of Hell II: Back into Hell – 1993
Welcome to the Neighbourhood – 1995
Couldn’t Have Said It Better – 2003
Bat Out of Hell III: The Monster Is Loose – 2006
Hang Cool Teddy Bear – 2010
Hell in a Handbasket – 2011
Braver Than We Are – 2016.
La dimensión de Meat Loaf nunca terminó en las canciones. Sus videoclips también fueron pensados a gran escala, como pequeñas películas en una época en la que el formato todavía podía convertirse en un acontecimiento. “I’d Do Anything for Love (But I Won’t Do That)” es quizá el ejemplo definitivo: ocho minutos de fantasía, romance, persecuciones y transformación bajo la dirección de un joven Michael Bay, años antes de que su nombre quedara ligado a algunas de las producciones más espectaculares de Hollywood. Más de tres décadas después, el video conserva una ambición visual que sigue siendo difícil de ignorar.